El propósito de este trabajo es acercar al estudiante y al ciudadano en general a este aspecto de la geografía puertorriqueña, mostrando sus enlaces con la economía, con la historia y con las demás disciplinas culturales. “Los ríos son los caminos de la naturaleza”, reza una vieja creencia. Y, en efecto, así como el ser humano, en su andar, hace veredas y caminos vecinales, la naturaleza también tiene sus medios.
Empezaremos esta descripción de nuestros ríos ubicándonos en el extremo noroccidental, y desde ese punto revisaremos todos los ríos de la isla siguiendo la dirección de las manecillas del reloj. A lo largo de nuestro recorrido examinaremos también el entorno de las llanuras y los ríos que guardan una relación con ellas. Nuestra limitada geografía no da ocasión a que se formen ríos de mucho caudal. En cambio, sí podemos decir que es un sistema de relativa riqueza: más de mil corrientes de agua entre ríos, riachuelos y quebradas. Sin embargo, esa relativa riqueza ha necesitado, y sigue necesitando, de la mano del ser humano para conservar y aprovechar mejor todo su valor.
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